¿Quieres lograr tus metas? Asegúrate de que tengan estas características:
Mientras mejor definidos estén tus objetivos, más fácil te será saber exactamente hacia dónde quieres ir, y qué pasos debes ejecutar para alcanzarlos.
Busca siempre que tu meta sea:
1) Específica
¿Quieres viajar? → ¿a qué ciudad ? ¿Por cuánto tiempo? ¿quiénes te acompañarán?
Es importante identificar exactamente dónde te visualizas al momento de alcanzar tu meta, qué aspectos te gustaría ver como resultado. Por ejemplo: En lugar de decir en general: “quiero superar el miedo a hablar en público”, es mucho más específico si lo planteas como: “quiero ser capaz de dar una conferencia de media hora, ante un público de por lo menos 100 personas”. La meta queda mucho más clara e incluso puedes imaginar los detalles del momento en que la consigas.

2) Medible
¿Quieres incrementar tus ventas? → ¿En qué porcentaje? ¿Cuánto quieres facturar al mes? ¿Al año?
Esta característica va de la mano con la anterior, mientras más específico sea lo que buscas alcanzar, más fácil te será encontrar la manera de medir tu avance y sobretodo comprobar si has llegado al objetivo. Por ejemplo: Al enunciar: “Quiero mejorar mi condición física”, puedes complementar con “siendo capaz de correr 5k diarios, manteniendo un ritmo cardiaco de … o en un tiempo promedio de…”, etc.
Recuerda que es importante que tu meta sea medible, para que puedas monitorear tu avance conforme pasa el tiempo y puedas hacer los ajustes o tomar decisiones de manera oportuna, según se requiera. Así tendrás información que te permita vigilar que tus esfuerzos y los recursos invertidos están siendo correctamente utilizados.

3) Alcanzable
¿Quieres terminar un doctorado en dos años? → ¿Tu meta es realista? ¿Existen programas con esas características? ¿Tienes la disponibilidad de tiempo para hacerlo?
Si aspiras a algo que sea demasiado sencillo, es posible que llegues a perder el interés al no representar un verdadero reto que te inspire a superarte. Por otro lado, si tu meta es demasiado complicada, o sencillamente no es factible, terminarás por desanimarte. Plantéate objetivos realistas, que te inspieren a crecer y a seguirte abriendo posibilidades.
4) Relevante y Retadora
¿Quieres terminar un doctorado en dos años? → ¿Tu meta es realista? ¿Existen programas con esas características? ¿Tienes la disponibilidad de tiempo para hacerlo?
Tu meta debe ser una fuente de inspiración, algo que te motive a dar lo mejor de ti cada día, en cada momento. Ponte a prueba y descubre tu verdadero potencial con una meta que sea importante para ti y para quienes te rodean. Cuando enfrentes algunas dificultades (que seguro llegarán) el recordar porqué decidiste emprender este reto en un inicio, te mantendrá enfocado y motivado a seguir adelante. Una frase a tener en cuenta es: “No limites tus retos, reta tus límites”
“No limites tus retos, reta tus límites”

5) Con una referencia de Tiempo
No basta con decir: después o algún día lo haré. Pónle fecha.
Marca en un calendario exactamente en qué momento te visualizas con la meta cumplida. Una vez que tengas la perspectiva exacta de ese momento, calcula cuánto tiempo tienes para llegar ahí y empieza a trabajar en un plan de acción. Define los pasos a seguir y asigna fechas también para esas subtareas. Esto te permitirá ir monitoreando tu avance con respecto al tiempo y hacer los ajustes necesarios. Si surgen imprevistos, si hay complicaciones, cambia el plan, pero no cambies la meta (a menos que decidas que ya no es lo que quieres, en cuyo caso es totalmente válido reevaluar y hacer un nuevo planteamiento de meta.)

¡Define tu meta, diseña tu plan y alcanza el éxito en todo lo que te propongas!
Cuéntame, ¿cómo puedo apoyarte?
Mándame tu enunciado de meta y con gusto te haré algunos comentarios o sugerencias.
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